Un LFO (oscilador de baja frecuencia) es una herramienta que hace variar un parámetro del sonido de forma automática y repetitiva, creando movimiento.
No lo escuchas directamente como una nota: lo notas en cómo modula otras cosas, como el volumen, el filtro o el tono.
¿Cómo funciona un LFO?
El LFO oscila muy despacio, por debajo del rango que oímos, y esa oscilación se aplica a otro parámetro. Por ejemplo, si lo conectas al volumen, el sonido sube y baja creando un tremolo.
Puedes elegir la forma de onda (senoidal, cuadrada, diente de sierra) y la velocidad, normalmente sincronizada al tempo.
¿Qué se puede modular con un LFO?
Prácticamente cualquier parámetro: volumen, corte del filtro, tono, paneo o la profundidad de un efecto. Cada destino crea un efecto distinto y reconocible.
- Volumen, para crear tremolo
- Corte del filtro, para un barrido rítmico
- Tono, para vibrato
- Paneo, para mover el sonido de un lado a otro
¿Para qué se usa en la electrónica?
El LFO es clave para dar vida y movimiento a los sonidos. El "wobble" del dubstep, por ejemplo, se logra modulando el filtro con un LFO. Dominar los LFOs vuelve tus sonidos mucho menos estáticos.
